Una de cada tres personas adultas en España tiene la presión arterial elevada, según los datos publicados por la Sociedad Española de Hipertensión (SEH-LELHA). Cuando un paciente recibe la indicación médica de seguir una dieta hiposódica, suele empezar mirando con lupa la sal de las comidas y los alimentos procesados. Pero el agua que se bebe a diario también puede aportar sodio, y en algunos casos no es una cantidad despreciable.

Esta guía técnica explica qué se considera una dieta hiposódica, qué umbrales legales marca la normativa española sobre aguas envasadas y qué aguas son aptas para personas con hipertensión.

Aviso importante: este artículo recoge criterios técnicos y legales y no sustituye en ningún caso la consulta con un médico o nutricionista. Cada caso clínico es individual.

Qué es una dieta hiposódica

Una dieta hiposódica es una pauta alimentaria con menos sodio del que ingiere de media la población general. La Organización Mundial de la Salud recomienda no superar los 2 gramos de sodio diarios (equivalentes a 5 gramos de sal de mesa) para adultos sanos. Para personas con hipertensión, problemas cardiovasculares o renales, los médicos suelen prescribir pautas más estrictas: por debajo de 1.500 mg/día e incluso de 1.000 mg/día en casos graves.

La mayoría de la población española consume el doble del sodio recomendado, sobre todo a través de:

  • Embutidos, quesos curados y conservas (alta densidad de sodio).
  • Pan industrial y bollería.
  • Salsas y aderezos comerciales.
  • Aperitivos salados y platos preparados.

El agua de bebida, comparada con estos productos, suele aportar un porcentaje pequeño del sodio total, pero es un consumo continuo y constante, así que conviene revisarla.

Cuánto sodio aporta el agua mineral típica

El sodio del agua envasada varía mucho según la marca y el origen. Estos son algunos valores reales:

MarcaSodio (mg/L)
Aguas Fondetal< 3
Bezoya1,2
Aquarel1,7
Bronchales2,1
Sierra Cazorla2,4
Veri4,9
Solares9
Lanjarón14
Solán de Cabras28
Mondariz80
Vichy Catalan1.097

Como puedes ver, el rango es enorme: hay aguas con menos de 3 mg/L y aguas con más de 1.000 mg/L (Vichy Catalan es un agua mineromedicinal con perfil muy particular, no destinada a consumo continuo).

Si quieres una comparativa más amplia, está disponible en el artículo ¿Cuál es el agua con menor mineralización de España?.

Los umbrales legales que marca la normativa española

El Real Decreto 1798/2010 define los umbrales que permite usar en las menciones comerciales de las aguas minerales naturales. Para sodio, los umbrales clave son:

  • Indicada para dietas pobres en sodio: menos de 20 mg/L de sodio.
  • Bajo contenido en sodio: menos de 50 mg/L (mención general, no específicamente hiposódica).

Cualquier agua con menos de 20 mg/L de sodio puede llevar legalmente en su etiqueta la mención “indicada para dietas pobres en sodio”, lo que ayuda al consumidor a identificarla rápidamente en el lineal del supermercado.

Aguas Fondetal contiene menos de 3 mg/L de sodio, casi 7 veces por debajo del umbral de las aguas indicadas para dietas pobres en sodio. Su declaración oficial como agua mineral natural en el BOE-B-2000-266023 recoge esta característica.

Cómo afecta el sodio del agua a una persona hipertensa

Hagamos un cálculo realista. Un adulto bebe en torno a 1,5–2 litros de agua al día. Si bebe un agua con 80 mg/L de sodio, está incorporando 120–160 mg de sodio sólo del agua. Si está bajo prescripción de 1.500 mg/día, ese aporte representa un 8–10 % de su límite diario, únicamente del agua.

Si en cambio bebe un agua con menos de 3 mg/L (como Aguas Fondetal), el aporte del agua es de menos de 5 mg/día: prácticamente despreciable. Esto deja todo el “presupuesto de sodio” disponible para los alimentos.

La diferencia parece pequeña, pero a lo largo de meses y años se suma, y en pacientes con tensión arterial sensible al sodio puede marcar la diferencia.

Qué dicen las sociedades médicas españolas

La SEH-LELHA (Sociedad Española de Hipertensión – Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial) recomienda en sus guías clínicas:

  1. Reducir la sal añadida en cocción y en mesa.
  2. Evitar embutidos, quesos curados, conservas y precocinados.
  3. Seleccionar aguas envasadas con bajo contenido en sodio cuando se sigue una dieta hiposódica estricta.
  4. Leer las etiquetas con atención: el sodio del agua mineral aparece siempre declarado por litro.

La Sociedad Española de Nefrología (SEN) añade además recomendaciones específicas para pacientes con enfermedad renal crónica, donde la restricción de sodio es aún más estricta.

Cómo elegir tu agua si tienes hipertensión: lista práctica

  1. Consulta la etiqueta. Todas las aguas envasadas españolas declaran obligatoriamente el sodio en mg/L.
  2. Busca aguas con menos de 20 mg/L de sodio o, mejor, con menos de 5 mg/L.
  3. Prefiere aguas con declaración oficial como agua mineral natural: garantizan composición constante.
  4. Mantén una sola referencia de agua en casa para no perder de vista cuánto sodio estás incorporando.
  5. Combina el agua con dieta y prescripción médica: el agua sola no controla la hipertensión.

Conclusión

Un agua hiposódica no cura la hipertensión, pero sí ayuda a no añadir sodio innecesario a una dieta ya cuidada. Para quien sigue una pauta estricta, elegir un agua con menos de 5 mg/L de sodio puede ahorrar cientos de miligramos al mes y dejar margen para otros aportes alimentarios inevitables.

Aguas Fondetal, con menos de 3 mg/L de sodio, está entre las opciones más bajas del mercado español. Si quieres recibir información sobre formatos para hogar o residencias geriátricas con dietas controladas, escríbenos desde la página de contacto o consulta los formatos disponibles.